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Emo del Medio Oeste , hypermellowpop y una banda argentina como excepción
It’s meeeee, hiiiii, I’m the problem, it’s meeee. De verdad que pensé que esta vez sí conseguiría llevar con cierta regularidad una newsletter. No es una newsletter personal, es de un tema que me encanta, no tengo que ser especialmente elocuente solo poner enlaces y más enlaces… Pero, ¡ah!, de repente mi neurótica combinación de inseguridad-vagancia hizo aparición. Mucha gente se suscribió a esto a raíz de salir en gárgola digital (Ainhoa te amo) y tuve una crisis de identidad. Pero, ¿esta gente sabe a lo que se ha suscrito? ¿Saben lo nicho que es lo que cuento aquí? aAaaaA. Luego, vino la salida en desbandada de Twitter, y mucha gente aterrizó aquí y empezó a crear sus substacks y me dio agobio pensar cuántisimo significado estábamos produciendo más para nosotros que para los demás y cada día recibía una notificación de tal está en substack o veía una stori de alguien promocionando su substack y dije ayayayaya qué horror los seres humanos no tenemos tanto qué decirnos es imposible, y luego adopté un perro que los primeros meses consumió cada segundo de mi tiempo (ahora está dormido a mi lado mientras tecleo esto: Simón te amo) y luego esta noche cogí el ordenador y dije sabes qué, me gusta difundir musiquita que me gusta con la gente que me gusta, voy a enfocarme en eso, hablar lo menos posible de mi vida o mis pensamientos que no son tan interesantes como para que 600 personas tengan que leerlos y aquí estoy. Prometo hacer intros más cortas y más al grano si eso hace que me de menos apuro todo. ¿Que ante quién me estoy justificando tanto? Pues ante mí misma, claro.
Al lío, pajarillo.
Media Vida
Media Vida son Carlos, Jona y Genís, o lechu, jon y shade182 . Mis amigos del alma desde hace ¿doce? años. Tan amigos que una vez, por mi cumpleaños (que coincidía con nuestro décimo aniversario de amistad), me grabaron una versión del Flying Free preciosa y llena de amor que me arranca alguna lagrimita de vez en cuando todavía. Pero Carlos, Jona y Genís también son sospechosos habituales de (difuntos) grupos del underground barcelonés como Zephyr Bones, URPA, Rooftops, y hasta de Tartana. Nos hemos hecho adultos juntos entre el sudor del Lupita (DEP), los minis de cerveza del SintoniZZa de Santa Coloma y trenes a Cerdanyola del Vallés o donde fuera que hubiese un buen concierto. Los he visto crecer, también musicalmente. Del garaje a este trío de pop digital, esta especie de hyperop-dubstubero-mellowtrap-mákina. Suena a BSO de Final Fantasy XXXX, pero también a dembow. Son inclasificables: tres chavales haciendo lo que les da la gana y pasándoselo pipa de mientras. Eso es lo que siempre nos ha unido; y me llena de orgullo ver que en una década y más ninguno de nosotros ha perdido las ganas de hacer cosas con los suyos. Son los Beastie Boys barceloneses del siglo XXI: una boyband divertida y creativa. No se me ocurre mejor manera que volver a esta newsletter que con ellos. Os quiero, xikos.
Comisario Cosme
¿Cómo no me va a gustar un grupo que se llama como un personaje de Los Sims 2, usa en la gráfica unos monigotes parecidos a los de Car Seat Headrest y tiene una canción llamada MIDWEST MEMO? Quién me iba a decir a mi que cada vez me gustaría más el emo, pero estos chavales de Madrid me gustan y mucho. Me recuerdan a uno de los mejores y más efímeros grupos del estado conocido como español: Lo Entiendo Pero a Ver. Aquí los Cosme tocando en directo. Ojalá pronto cuelguen más cosas, ¡porque las tres canciones que hay en bandcamp yo ya me las he fundido ochenta veces!
Posible Romance
Me he limitado a incluir siempre grupos de lo ancho y largo de España, pero es que andaba yo buceando por recomendaciones de recomendaciones de recomendaciones y… de repente… he escuchado el grupo más Matarse En La Castellana después de Matarse En La Castellana. Like instantáneo, y no me he podido resistir. El resto de estos argentinos va entre el pop de guitarras clásico, feliz, un poco en la época buena de Burger Records, Hunx and His Punks kinda vibe, un poco mucho mi rollo. Así que bien vale la excepción.
Eso es todo por ahora. Más vale prevenir que curar, porque de tal palo tal astilla y luego no se puede estar en misa y replicando. A liarse la manta en la cabeza para que algo caiga por su propio peso, no vaya a ser que, si cada oveja va con su pareja, Vicente vaya adonde va la gente. ¿Y si estás como una regadera? Bueno, pues le bebes los vientos.
Con todo mi cariño,
Patri



vamos!
ver una nueva edición de el Nacional en mi buzón me ha sacao una sonrisa ngl :)